Planeurs significa «planeadores», unas aeronaves ligeras que vuelan aprovechando las corrientes de aire, normalmente sin motor.
En la canción, aparece en la imagen poética de «planeurs en papier», es decir, «planeadores de papel», entre las alas rotas del aeropuerto. Es una palabra poco común y crea una escena visual y nostálgica sobre encontrar nuevas formas de viajar.
En «Sans Avion», MPL y Clou imaginan un futuro en el que ya no se viaja en avión: «Si on va plus dans les avions, dis-moi où est-ce qu’on ira» [Si ya no vamos en avión, dime adónde iremos]. La idea es triste y divertida a la vez. El aeropuerto se convierte en un museo, con pistas vacías, alas rotas y aviones de papel: «On ira à l’aéroport comme on va au musée» [Iremos al aeropuerto como quien va a un museo]. Incluso el duty free, la zona de tiendas libres de impuestos, queda como un lugar para respirar perfumes y recordar cómo era volar. Orly, un aeropuerto de París, aparece en una escena romántica y un poco absurda: «Dimanche s’embrasser à Orly» [Besarse un domingo en Orly], sin pasaporte y sin ningún avión que tomar.
La canción también recuerda la mezcla de miedo y maravilla del despegue: «J’avais toujours le cœur serré au décollage» [Siempre tenía el corazón encogido al despegar]. Desde arriba, la sombra de las alas flotaba sobre un «mar de nubes» y el mundo parecía quedar muy abajo. Pero el final no se queda en la pérdida. Aunque ya no se pueda «fendre l’horizon» [surcar el horizonte] ni tocar el cielo, «la vie continuera» [la vida continuará] y encontraremos otras formas de viajar. El amor inventará sus propios caminos, y hasta el polvo podrá contarnos su secreto. Es una despedida de los aviones, sí, pero con una imaginación juguetona: sentarse en un café y fingir una fuga imposible.