¿Alguna vez has sentido que tu relación está lejos de ser perfecta, pero no lo suficientemente mala como para acabarla? En Bad Enough, Madison Beer nos invita a ese tira y afloja interno donde el miedo a la soledad y la necesidad de sentirse querida se mezclan con la certeza de que las cosas no marchan bien. La cantante reconoce sus "malos hábitos", admite que sus estándares quizá son bajos y escucha a sus amigas aconsejarle que huya... pero, aun así, repite una y otra vez que no es tan malo como para dejarlo.
Esta canción es un retrato honesto de la contradicción humana: querer salir corriendo y, al mismo tiempo, aferrarse con fuerza. Madison pone voz a esa sensación de culpa y dependencia que muchos conocemos: justificar a nuestra pareja, postergar decisiones y convencernos de que todo está casi bien. Con un estribillo pegadizo y confesiones directas, Bad Enough funciona como un espejo para quien se pregunta por qué sigue donde está cuando, en teoría, merece algo mejor.