Six String es el grito desgarrador de una chica que descubre que el amor puede sonar tan dulce como una guitarra... y desgarrar como sus cuerdas. Carter Faith narra un viaje que empieza con la adrenalina de escapar a Las Vegas y termina en un naufragio emocional: promesas rotas, discos que giran sin parar y botellas de whisky que no logran apagar el dolor. En cada imagen —del trayecto a cien millas por hora hasta la visita a la comisaría— se siente la confusión de quien fue llevada al límite y luego abandonada, preguntándose una y otra vez por qué le piden calma cuando la han dejado hecha trizas.
La artista compara su corazón con una “six string” que alguien toca para divertirse, sin cuidar las notas que deja al aire. Así entendemos que la canción explora una relación tóxica donde la manipulación y la culpa se disfrazan de romance. Las repeticiones del estribillo refuerzan ese círculo vicioso: él la gira como un disco, la rompe como una promesa y luego se sorprende de verla derrumbarse. Con un lenguaje directo, imágenes potentes y referencias musicales, Carter Faith convierte su dolor en un himno para cualquiera que haya sentido que su historia de amor se quedó sin acordes felices.