¡Prepárate para un brindis cargado de sentimientos! En “Drink Up, Baby”, la cantautora norteamericana Carter Faith convierte un bar cualquiera en el escenario de un amor obstinado. Entre rondas de cerveza y noches de viernes, la narradora le recuerda a su ex que, por mucho que intente ahogar los recuerdos con tragos, ella sigue “sentada bonita” en su memoria. Cada sorbo se vuelve un atajo directo a su nombre: puede besar a cien chicas, gastar la cuenta con los amigos o desaparecer un rato, pero al final de la botella la encontrará a ella, intacta y esperando.
Este tema mezcla picardía y autoconfianza con un toque de ironía. Carter Faith retrata esa conexión que persiste incluso cuando uno finge haber pasado página, mostrando cómo el alcohol se convierte en un cómplice involuntario de la nostalgia. El resultado es un himno relajado y pegajoso que invita a cantar, mover la cabeza y, claro, levantar el vaso... porque “every beer leads you back to me”.