A medianoche, los perros se reunían alrededor de la casa
Su corazón era como un cajón
Que solo abría cuando salía a alimentar a esos perros
Y dejaba que sus recuerdos se bañaran un rato bajo la luz de la luna
Eran los perros de las chicas que murieron en esa casa
Se reunían cada noche, montando guardia en el lugar
Donde su gente se fue
Y así pasaba el resto de sus noches en esa casa, despierta
Alimentando a todos los sabuesos en su entrada
En su primera noche vagando por la oscuridad
Fue cuando los vio por primera vez
Por la ventana de la cocina, justo a las doce en punto
Una docena de perros silenciosos de todo tipo
Ella casi fue una de las chicas
Así que cuando quedó estigmatizada
La aceptó para empezar una nueva vida en esa casa
Ser la moneda simbólica en su boca
Quizá, con suficiente tiempo, cuidando ese terreno
Pueda sanar el corazón de su casa
Alimentando a todos los sabuesos en su entrada