¿De qué va Respectless?
En este tema, Zestial le planta cara a los viejos Overlords (los temidos Vees) y les deja claro que el respeto no se mendiga, se demuestra. Con humor mordaz y un ego que desborda la sala, acusa a sus rivales de estar pasados de moda, vender armas pero temer a la guerra y quedarse sin ideas frescas. Su grito de batalla —“I'm that Hashtag Bitch”— resume su filosofía: hará lo que quiera, cuando quiera y sin pedir permiso.
Más que una simple burla, la canción es un himno de empoderamiento y desafío. Mientras presume de poder “desayunarse” a sus oponentes y exhibe como trofeo la cabeza de un ángel, Zestial subraya que la información y la audacia valen más que las viejas jerarquías. Al final, la reunión termina abruptamente porque nadie se atreve a rebatirla. Respectless celebra la irreverencia y recuerda que, si el sistema ya no inspira respeto, lo mejor es romper las reglas y reclamar tu lugar.