¿Alguna vez has pasado la noche entera girando la almohada y cerrando las cortinas sin lograr pegar un ojo? Esa es la escena que Daya pinta en Insomnia, una canción donde el insomnio no nace del café ni de las pantallas, sino de la ausencia de esa persona especial. La cantante confiesa que ni los calmantes funcionan: su mente corre a toda velocidad, oye voces y ve sombras en la pared, todo mientras repite un deseo simple: volver a sentir un abrazo que la devuelva a la calma.
Lejos de ser una balada triste, el tema late con un ritmo pop-electrónico que convierte la ansiedad nocturna en energía contagiosa. Cada «tossing and turning» refleja la tensión entre el cuerpo agotado y el corazón que se niega a soltar el recuerdo. Insomnia nos recuerda que el amor puede ser tan adictivo como el sueño escurriéndose, y que la distancia de una sola noche puede sentirse como una semana entera cuando alguien ocupa cada rincón de tu mente.