Dales un poco de evangelio del barrio
Quienes quieran seguirme
Lo recibo con las manos abiertas
Y al fin se hunde el sol rojo
Entre las colinas doradas
Y paz para este joven guerrero
Sin el ruido de las armas
Si pudiera recordar antes de mis días en el barrio
Pensando en la dicha y los buenos días
Me detengo y miro a los más jóvenes
Mi corazón va hacia ellos
Los ponen a prueba con el estrés que soportan
Y hoy en día las cosas cambian
Todos se avergüenzan de la juventud
Porque la verdad se ve extraña
Les dejamos un mundo maldito
Porque cualquier día apretarán el botón
Y todos los hombres buenos
Como Malcolm X o Bobby Hutton murieron por nada
¿No te hace llorar?
Cuando te limpias los ojos lo ves claro
No necesitas temerme
Si te tomas tu tiempo y me escuchas
Quizá puedas aprender a animarme
No se trata de negros o blancos porque somos humanos
Espero que veamos la luz antes de que se arruine
Quienes quieran seguirme
Lo recibo con las manos abiertas
Y al fin se hunde el sol rojo
Entre las colinas doradas
Y paz para este joven guerrero
Sin el ruido de las armas
Dime, ¿ves a esa anciana?
Y además se alegra por las pocas cosas que tiene
Y allá hay una mujer
Adivina quién está dando a luz a un bebé
No me altero ni dejo que me deprima
Fuera de la sartén
Saltamos a otra forma de esclavitud
Aun ahora me desanimo
Me pregunto si se lo llevarán todo de vuelta
¿Seguiré teniendo valor?
Me niego a ser un modelo a seguir
Pongo metas, tomo el control
Bebo de mis propias botellas
Cometo errores pero aprendo de cada uno
Y cuando todo esté dicho y hecho
Apuesto a que este hermano será mejor
Si te molesto no te estreses
Que Dios aún no ha terminado conmigo
Siento su mano en mi cerebro
Cuando escribo rimas me quedo ciego
Y dejo que el Señor haga lo suyo
Porque elegí fumarme un blunt
Y beber una cerveza con mis homies
Antes de encontrar la paz mundial
Tenemos que hallar la paz y acabar la guerra en las calles
Quienes quieran seguirme
Lo recibo con las manos abiertas
Y al fin se hunde el sol rojo
Entre las colinas doradas
Y paz para este joven guerrero
Sin el ruido de las armas
Señor, ¿puedes oírme hablar?
Para pagar el precio de estar condenado al infierno