Impalcature significa literalmente “andamios”, las estructuras que se colocan alrededor de un edificio durante una obra. En la canción aparece en sentido metafórico: cuando “se derrumban los andamios”, desaparecen las defensas y solo queda su verdadero yo. Es una palabra visual, poco común y muy memorable.
En «Aiaiai», Angelina Mango habla desde un lugar de confusión y presión: cuanto más cariño recibe, más siente que va a equivocarse. «Ahi, ahi, ahi, come sto?» [Ay, ay, ay, ¿cómo estoy?] suena como una pregunta repetida a la que ni ella sabe responder. Las palabras le tiemblan mientras habla, ya no se reconoce como el año anterior y no soporta el «small talk» [las conversaciones superficiales]. La imagen más curiosa es la de sentirse «un fantasma al mio concerto» [un fantasma en mi concierto]: está rodeada de gente y, aun así, parece invisible hasta que alguien la ilumina.
La canción también juega con la idea de que, cuando se caen las «impalcature» [andamios], solo queda ella, sin adornos ni protección, pidiendo que no la juzguen. La frontera entre el yo y el tú se vuelve imposible de ver «al buio» [a oscuras]. Para escapar, imagina tomar un tren descalza, cambiar incluso su acento al llegar a otro lugar y convertir las excusas en algo peligroso, «quasi una pistola» [casi una pistola]. Y hay una confesión muy directa: siente las cosas a «volumi giganti» [volúmenes gigantes], con una intensidad que no puede bajar. Es una canción nerviosa, vulnerable y algo teatral, donde caer «sul più bello» [en el mejor momento] parece casi una elección.